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LA ETAPA DE MAÑANA – AVANCE Y LEYENDAS

Posted by on 09/06/2011

En la Galicia profunda, una tierra que os aconsejo, no dejéis de ver, voy haciendo mis últimos km’s a Santiago, fin del recorrido por este año, ya no me quedan fuerzas para EL FISTERRE…

Asi pues, antepenúltima etapa

Recorrido – Triacastela / Portomatin

Distancia – 50 Km’s

Pasos – Samos, Sarria, Ferreiros

CURIOSIDADES Y LEYENDAS

El monasterio de Samos

En el recorrido de la etapa se encuentra la llamada Real Abadía de los santos Julián y Basilisa, más conocida como el Monasterio de Samos. Destaca por su fachada principal barroca a modo de retablo, sin torres, y sus dos claustros, el más antiguo (XVI) presidido por la Fuente de las Nereidas, y el más reciente (XVII) considerado el más grande de España presidido por la estatua del Padre Feijoo. Este sacerdote fue una de las mentes más preclaras de la Ilustración española y se alojó durante años en el monasterio. Se dice incluso que con los ingresos percibidos por los derechos de sus obras después de su muerte se rehabilitó el monasterio.

En el claustro más antiguo encontramos una burlesca curiosidad. En el ángulo suroccidental, justo en una de las claves que unen los nervios encontramos la siguiente inscripción: QVE MIRAS BOBO. Nunca sabremos si se trata de una simple burla o un mensaje en clave dirigido a una persona concreta.

En ese mismo claustro se encuentra la fuente de las Nereidas. Cuenta la leyenda que un piadoso Padre Provincial de la orden de los Benedictinos ordenó retirar la fuente de las Nereidas que adorna el claustro más antiguo del monasterio por considerar que las imágenes de estos medio monstruos medio mujeres de enormes pechos no eran edificantes para los monjes. Éstos procedieron a desmontar la fuente y trasladarla pieza por pieza, pero pronto descubrieron que las piedras iban aumentando de peso prodigiosamente hasta no poder moverlas ni siquiera con grúa. Comprendieron al fin que no sería posible trasladar la fuente y se decidió que permaneciese donde siempre había estado.

Se cuenta que en el Monasterio de Samos hace mucho tiempo vivía un anciano monje llamado Fray Anselmo que durante noches y noches tuvo un sueño muy repetitivo; el monje veía cómo un ave con alas doradas llegaba volando para posarse sobre un macizo rocoso habitualmente visitado por los monjes. A penas el ave se posaba, los riscos se abrían permitiendo que se colase en su interior perdiéndose así de la vista. Se decidió el monje al fin a contar su sueño al abad y éste, convocando a los monjes, recorrió con ellos el camino hacia las peñas y llegados allí, les ordenó separarlas según las indicaciones del anciano monje. Así descubrieron un largo pasadizo que les llevó hasta una oculta recámara donde se halló el cuerpo incorrupto de un antiguo eremita rodeado de un fabuloso tesoro.

El monasterio de Samos siempre tuvo mucho renombre entre los peregrinos y vecinos de los alrededores por la calidad y las propiedades curativas de los licores y aguardientes destilados por sus monjes. Incluso se cuenta que alguno de los incendios que asolaron el monasterio a lo largo de los siglos se provocó como consecuencia de estas prácticas. También se dedicaron los monjes a potenciar las ferrerías de los alrededores e incluso llegaron a ser conocidos como “ferreiros”.

Cerca del Monasterio encontramos la Capilla del Ciprés, edificio mozárabe del siglo X enclavado en un amable bosquecillo junto a uno de los árboles más ancianos del Camino (se calcula que ya superó el milenio).

Las guerras de Sarria

Corría el siglo XV cuando los miembros de las clases más populares, hastiados de los abusos de la nobleza, deciden organizarse en una hermandad “así de labradores como de fijosdalgo contra los caballeros e señores de Galicia”. Solicitaron autorización al rey Enrique IV que inmediatamente vio en ésta su oportunidad de vengarse de los levantiscos nobles gallegos que lo habían depuesto del trono de Aragón. Así pues, con el apoyo del rey, los llamados Irmandiños se sublevaron contra los nobles. Agrupados en un ejército de 80.000 hombres se dedicaron a arrasar fortalezas y poner en fuga a nobles y obispos. Cayeron así más de 130 fortalezas y castillos, entre ellos el de Sarria, hasta que una nueva alianza entre el rey y la nobleza debilitó a los sublevados hasta su derrota definitiva. La represión fue feroz y los Irmandiños fueron condenados a reconstruir con sus propias manos todas las fortalezas destruídas.

Bien diferente es la guerra que allá por 1.995 declaró su alcalde a la despoblación y la soltería. Fue siguiendo el ejemplo que unos años antes había dado el pequeño municipio de Plan, en Huesca, como el alcalde de Samos organizó una caravana de mujeres para que visitasen la población con el ánimo de conocer a los solteros del pueblo y acabar con esta condición.

Barbadelo

Santiago de Barbadelo es también conocido como O Mosteiro en recuerdo del monasterio que existió antiguamente en el pueblo y que ya se documentó a finales del siglo IX. Hoy sólo queda su iglesia de fábrica románica y aire de fortaleza. En el tímpano puede apreciarse una talla que representa a un hombre con los brazos extendidos y rodeado de rosas y cruces. Muchos son los que ven en esta talla una representación del adepto rodeado por la Rosacruz, una imagen de evocaciones esotéricas y templarias.

En este punto sitúa Picaud el lugar al que llegaban los pícaros posaderos compostelanos ofreciendo bajo la apariencia de Señores sus alojamientos gratuitos a los peregrinos que al llegar a Santiago eran estafados por los empleados y esposas de aquéllos.

La Orden de Santiago

Muy cerca de la aldea de Villachá y ligeramente apartados del Camino se encuentran los restos del monasterio de Santa María de Loyo o Ribadelogio, primer asentamiento y sede del nacimiento de la Orden de Caballeros de Santiago. En este lugar, ya por el siglo XII en tiempos del rey Fernando II, se reunieron doce caballeros decididos a dedicar sus vidas a proteger a los peregrinos jacobeos y se establecieron las primeras normas de conducta y estatutos de esta milicia que será el germen de la Orden de Caballeros de Santiago. Este es el motivo por el que en sus primeros tiempos estos caballeros fueron conocidos como freires de Loyo.

La ciudad trasladada

Portomarín fue desde antiguo un enclave estratégico para la custodia del paso del río Miño que desde tiempos de los romanos se realizaba a través de su antiguo puente. Este puente fue destruido por orden de doña Urraca durante sus enfrentamientos con su esposo Alfonso I el Batallador. Superada la situación, se ordenó su reconstrucción y el maestro encargado fue Pedro Deustamben o Pedro Peregrino, que la tradición asegura fue padre físico y espiritual del misterioso maestro Mateo, famoso por su genial obra en la catedral de Santiago.

Toda la población, con el reconstruido puente incluido, fue anegada por las aguas al construirse el embalse de Belesar en 1.966 a pesar de que había sido declarada Conjunto Histórico-Artístico veinte años antes. El pueblo fue reconstruido en una nueva ubicación a donde se ordenó trasladar piedra a piedra los Monumentos Nacionales con que contaba la antigua Portomarín. Así, se trasladó la iglesia-fortaleza de San Nicolás, la fachada de la ermita de San Pedro, la Casa del Conde y el palacio de Berbeto.

Una iglesia mal orientada

Especial mención merece la iglesia de San Nicolás. Perteneció a la Orden de Caballeros de San Juan de Jerusalem y muestra un innegable parentesco con la catedral de Santiago de Compostela tanto en soluciones técnicas aportadas como en los 24 ancianos que decoran la puerta principal, donde muchos autores ven la mano del maestro Mateo aunque todavía sin el virtuosismo que exhibirá en el Pórtico de la Gloria compostelano.

Curiosas piedras talladas que evocan los signos utilizados en juegos iniciáticos que practicaban peregrinos y miembros de las logias de canteros. La talla de la Anunciación del pórtico norte que muestra entre el Ángel y la Virgen una planta con tres hojas (la trinidad) de la que cuelgan las piñas de la fecundidad y la inmortalidad. La talla de un capitel en el que se representan dos pájaros con cabeza humana coronados con diadema y con la mirada perdida en el mismo punto simbolizando la altura espiritual de los compañeros, la coronación de la gran obra iniciática, la mirada interior. Estos son algunos ejemplos del simbolismo y la carga esotérica e iniciática que muchos autores ven en esta iglesia y que ha llevado a afirmar que debió ser construida y decorada por la logia de uno de los mejores maestros del Camino, probablemente el mencionado Pedro Deustamben.

Aún cuenta la iglesia con otra particularidad; al ser trasladada piedra a piedra no se tuvo en cuenta la norma o canon tradicional que indica que los templos deben tener su ábside orientado hacia el oriente o Jerusalem y la fachada hacia poniente. Por tanto podría decirse que la iglesia está mal orientada y esto genera una sensación lumínica inhabitual.

Santiago está a un tiro de piedra y si no llueve, quiero disfrutar de estos parajes.

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