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LA ETAPA DE MAÑANA – AVANCE Y LEYENDAS

Posted by on 01/06/2011

Se me caen los ojos, os cuento que pasara mañana:

3 ETAPA – Puente la Reina – Logroño
DISTANCIA – 66,4 km’s
PASOS – Estella, Viana
ALTURA MAXIMA – 673
ALTURA MINIMA – 352

CURIOSIDADES Y LEYENDAS

Prácticas de los navarros en el río Salado

Cuenta Aymeric Picaud que a la altura de Lorca, en el paso del río Salado, esperaban los navarros afilando sus cuchillos a que los peregrinos hiciesen beber a sus cabalgaduras de las mortíferas aguas del río para inmediatamente abalanzarse sobre los despojos de las bestias. Más lógica es la explicación que algunos han dado de que los lugareños inventaban que estas aguas eran venenosas para que el peregrino consumiese vino.

Un curioso duelo entre viejas

Entre Cirauqui y Mañeru se halla un crucero donde cuenta la tradición que se celebró el reto entre dos viejas, una en representación de cada pueblo, para dilucidar una cuestión de lindes entre ambos términos. El reto lo ganaría la primera en beberse una cántara de vino que sería llenada por los vecinos del pueblo rival. Los de Mañeru metieron una rata muerta en el cántaro de su adversaria. Ambas se bebieron todo el contenido pero, mientras la de Mañeru no consiguió dejar limpia la cántara, la de Cirauqui no dejó ni los posos, con lo que ganó el duelo y se entiende que tragó la rata. Cuando le preguntaron si notó algo extraño dijo que por un momento le pareció que una mosca se atravesaba en su garganta pero que al siguiente trago se había pasado.

Villatuerta ¿Cuna de San Veremundo?

Villatuerta se disputa con Arellano ser la cuna de San Veremundo, santo varón que fue abad del monasterio de Irache. Como nunca se pusieron de acuerdo ambos municipios y ambos siguen porfiando en sus tesis basándose cada uno en escritos dejados por el propio santo, la custodia de sus restos se la turnan por períodos de cinco años. Ambos pueblos mantienen vivo el popular dicho; “Mientras el mundo sea mundo, el 8 de marzo San Veremundo”.

El espejo de una ciudad francesa

Estella puede considerarse una ciudad francesa en el corazón de Navarra. Es tal el cúmulo de parecidos con la ciudad francesa de Le-Puy-en-Vezelay, punto de partida de la vía Podense hacia Santiago, que podemos descartar la casualidad. Ambas cuentan con sendas basílicas dedicadas, en lo alto de un cerro, a la Virgen del Puy, ambas imágenes de la Virgen son negras, ambas ciudades cuentan con el mismo patrono, San Andrés. Ambas se han levantado al abrigo de los meandros de ríos parecidos y, si superponemos los planos de ambas, la disposición de sus monumentos es idéntica pero invertida, como si Estella quisiese reflejar en un espejo Le Puy. Fruto de repoblaciones francas durante los siglos XI y XII, Estella se pobló básicamente con oriundos de la zona de Vezelay que encontraron en la ciudad del Ega un ambiente evocador de su ciudad natal, que quisieron reproducir por estos lares.

Unas tumbas olvidadas

El claustro de San Pedro de la Rúa, en Estella, custodia dos tumbas legendarias. En la más pequeña y apartada reposan los restos de Teobaldico, sobrino de Teobaldo II, rey de Navarra, que murió con a penas nueve meses al resbalar de los brazos de su nodriza y caer desde las murallas del castillo de La Atalaya. Al morir Teobaldo II sin descendencia, la muerte de este infante implicó el fin de la dinastía Champaña. Se cuenta que la nodriza se arrojó detrás del niño, unos dicen que para intentar alcanzarlo en la caída y salvarlo, otros que fruto de la desesperación ante el inevitable castigo que se le avecinaba.

En otra tumba descansan los restos del obispo de Patrás (Grecia) que peregrinaba a Santiago con un omoplato de San Andrés que iba a ofrecer al Apóstol. Muerto en Estella sin desvelar su identidad ni la carga que portaba fue enterrado con sus andrajos de peregrino sin registrar en el claustro de San Pedro. Durante dos noches observó el sacristán raros juegos de luces sobre la tumba hasta que se desenterró el cuerpo hallándose entre sus hábitos la reliquia y los documentos acreditativos de su autenticidad junto al mango de un báculo y unas vinajeras de plata. Las reliquias se custodian desde entonces en esta iglesia donde de nuevo fue enterrado el obispo.

Roldán y Ferragut

En el románico Palacio de los Reyes de Navarra, frente a la iglesia de San Pedro de Estella, encontramos el primer ejemplo de un relieve representando el combate entre Roldán y Ferragut, motivo que se repite en diferentes lugares a lo largo del Camino y que, según la tradición, tuvo lugar en Nájera. En Nájera, por tanto, contaremos la leyenda que lo acompaña.

El niño que cambió de posición

En la hornacina sobre la puerta de entrada del templo de Rocamador, a la salida de Estella, puede verse una talla de Nuestra Señora en Majestad en la que, contra lo habitual, el Niño descansa sobre el brazo derecho de su madre en lugar del izquierdo. Como todo tiene su explicación, cuenta la leyenda que un peregrino fue acusado de la muerte de un vecino durante el jolgorio que acompañaba a las fiestas de Santiago. En vista de que algunas pruebas circunstanciales lo delataban, fue condenado a muerte a pesar de porfiar en su inocencia. Cuando se iba a ejecutar la sentencia, ya sobre el cadalso, el peregrino pidió la palabra y declaró que, como prueba de su inocencia, en ese momento el niño que acunaba la Virgen de Rocamador cambiaría de brazo. Los vecinos corrieron a comprobarlo y volvieron admirados por el prodigio. El peregrino quedó en libertad y pudo continuar su camino.

La basílica del Puy

En la basílica del Puy, en Estella, se puede admirar la talla hallada en 1.085 por unos pastorcillos del vecino pueblo de Abárzuza “entre zarzas, espinos y abrojos”según reza la tradición y la popular copla estellesa que se canta en su festividad. A espaldas de la basílica, una placa recuerda el lugar donde fueron fusilados por Maroto cinco generales carlistas contrarios al acuerdo de paz, facilitando así el fin de la I Guerra Carlista.

Una Virgen de alta seguridad

Corría el año 1.640 cuando un ladrón de templos se introdujo en la Basílica del Puy de Estella y se apoderó de cuantas alhajas, vestidos y objetos de valor de la Virgen pudo encontrar. Amparado por la noche se dio a la fuga y caminó hasta el agotamiento. Al amanecer se dio cuenta de que estaba ante la puerta de la basílica por la que había huido y de que había estado toda la noche dando vueltas. Para entonces ya las autoridades se habían percatado del robo y fue detenido de inmediato. Como castigo se le cortaron las manos, que fueron expuestas en un rollo de madera a la entrada del templo. Posteriormente fue este rollo sustituido por un monolito de piedra en el que se tallaron las manos con una inscripción en latín que, traducida, dice: “A Dios óptimo máximo. Para perpetua memoria del estupendo prodigio de la bienaventurada Virgen del Puy.”

El mítico Montejurra

Estella se levanta a los pies del mítico Montejurra, el símbolo del carlismo por antonomasia, el lugar donde tuvieron lugar hasta tres batallas entre tradicionalistas y cristinos o liberales, el lugar donde anualmente se reúnen los miembros de este movimiento político-dinástico, ya muy escasos pero hasta no hace mucho por millares. No olvidemos que Estella fue capital del movimiento hacia finales del XIX, durante los tiempos del pretendiente Carlos VII, y que los carlistas lucían en su bandera la Cruz de San Andrés, patrón de la ciudad.

El monasterio de Irache

Al poco de abandonar Estella se encuentra el Monasterio de Santa María de Irache, donde funcionó el primer hospital de peregrinos creado en Navarra. Con el correr de los siglos fue sede Universitaria y en sus imprentas vieron la luz importantes obras literarias. Durante las guerras carlistas funcionó un hospital de guerra, y durante el período de la desamortización de Mendizábal el párroco de Ayegui protegió el patrimonio del monasterio del saqueo con su escopeta en ristre. En sus celdas se celebraron reuniones presididas por el general Mola donde se fraguó el alzamiento en armas del 18 de julio de 1.936. En un cercano futuro se convertirá en un nuevo Parador Nacional de Turismo.

San Veremundo, patrono del Camino de Santiago

En Irache pasó su vida San Veremundo allá por el siglo XI. Ya de niño ejercía como portero en el monasterio y a esa época se atribuye el episodio según el cual el niño se había hecho con unos mendrugos de pan con los que pensaba socorrer a los pobres. Sorprendido por el abad ocultando algo en sus hábitos, el niño declaró que eran unas astillas. El abad le ordenó descubrirse y cuando lo hizo efectivamente aparecieron un puñado de astillas.

Muchos son los milagros que se le atribuyen tanto en vida como tras su muerte, desde auxilio a peregrinos hasta solución de plagas. Lo que está documentado es la gran influencia que ejerció sobre los monarcas navarros y su dedicación a mejorar sendas, construir cenobios y hospitales y repoblar las zonas atravesadas por el Camino de Santiago. Coetáneo de Santo Domingo de la Calzada y San Juan de Ortega, completa con ellos la trilogía de santos dedicados al servicio del peregrino y la rehabilitación y mejora de la ruta jacobea. Merecida es sin duda su condición de patrono del Camino de Santiago a su paso por Navarra.

Un claustro a caballo de un Concilio

El claustro plateresco del monasterio cuenta con una curiosa singularidad. La primera mitad del claustro se levantó durante los años inmediatamente anteriores al Concilio de Trento. La otra mitad se erigió en los años inmediatamente posteriores. Este concilio en el que se instituyó la Contrarreforma marcó la decoración de sus capiteles. Así, su primera mitad es rica en ejemplos de escultura de inspiración clásica con frecuentes desnudos y finos detalles anatómicos. Todo ello da paso en su segunda mitad a tallas sobrias que recrean escenas exclusivamente religiosas.

Una fuente de la que mana vino

A la salida del monasterio nos espera una de las fuentes más curiosas del Camino. Uno de sus caños brinda agua; hasta ahí sin novedad. El otro nos brinda un reconfortante vino. La inscripción que nos anima a consumirlo reza así: “Si quieres llegar a Santiago con fuerza y vitalidad, de este gran vino echa un trago y brinda por la felicidad”

Bordones con denominación de origen

En Ázqueta vive uno de los personajes más pintorescos, entrañables y conocidos que encuentran los peregrinos en su recorrido hasta Santiago de Compostela. ¿Y por qué? Porque este jubilado se dedica a elaborar bordones de avellano que regala a algunos afortunados peregrinos. Entre éstos ya se ha convertido en un toque de distinción el portar un bordón “Denominación de Origen Pablito de Ázqueta”

El brazo de la cruz y el del pastor

Se dice que se apareció a Sancho Garcés, rey de Navarra, una hermosa cruz la víspera de la batalla en la que se reconquistó a los musulmanes el castillo de San Esteban de Deyo, en Monjardín. El rey, inseguro del resultado de la batalla, escondió la cruz por temor a que la hallasen los musulmanes y luego no supo encontrarla. Así, quedó perdida hasta que años después un pastor observó que una de sus cabras se quedaba paralizada ante una zarza. Temiendo que allí se ocultase una alimaña, el pastor lanzó una piedra a la zarza con todas sus fuerzas y cuando fue a mirar observó asombrado cómo la pedrada había roto el brazo de una hermosa cruz, una primorosa obra de orfebrería. El pastor, conmovido, exclamó: “¡¡Pluguiera a Dios que antes de lanzar la piedra se hubiera secado mi brazo!!”. Inmediatamente el brazo se secó. La cruz se trasladó a diferentes lugares pero siempre acababa regresando al zarzal por lo que fue allí donde se levantó el templo de Villamayor. Al parecer, el piadoso pastor pudo recuperar la movilidad de su brazo.

Carlomagno y Furré

En Monjardín sitúa el Pseudo Turpín otra leyenda carolingia. Encontrándose Carlomagno con su ejército por estos lares tuvo noticia de que el caudillo navarro Furré pretendía enfrentársele. Pidió Carlomagno a Dios antes del combate que le señalase cuáles de sus hombres morirían en la refriega. Dios señaló con una cruz roja las armas de 150 de sus caballeros y el emperador los apartó dejándolos descansando en sus tiendas. Derrotado Furré el emperador regresó a su campamento hallando a los 150 caballeros muertos.

La talla que toma el sol una vez al año

En el centro del hermoso pórtico de la iglesia de Santa María, en Los Arcos, se alza una talla de la Virgen que se halla siempre protegida y a la sombra. Bueno, siempre parece que no, porque los lugareños aseguran que el 15 de junio, y sólo ese día, se deja acariciar por un rayo de sol. Esta característica la emparenta con ciclos equinocciales y con tallas en las que se dan fenómenos similares como el capitel de la Anunciación de San Juan de Ortega.

El santo que vino a acabar con las plagas

En el camino entre Los Arcos y Sansol, a la derecha, se encuentra la basílica de San Gregorio Ostiense. Este santo romano al parecer fue enviado por el Santo Padre Juan XVII a solicitud de los vecinos de estas tierras, que no tenían forma de librarse de una plaga de langostas. Una vez llegó, convocó a los vecinos en oración y penitencia, realizó una procesión con santas reliquias y conjuró a todas las langostas a juntarse en un solo punto. Así lo hicieron y, formando una apretada columna, desaparecieron en el cielo para nunca más volver. Poco después, muerto el santo varón en las cercanías de Logroño, se colocó su cadáver sobre una mula a la que se dejó en libertad yendo ésta a pararse justo donde se levanta la basílica. Allí se conserva su cráneo cubierto en plata y es tradición que todos los años en el día de la Cruz de Mayo se pase el agua por la reliquia para regar con ella los campos y espantar así las plagas.

El peregrino que perdió su sombra

Un peregrino caminaba a la altura de Torres del Río agotado y hambriento cuando le dio alcance un desconocido ricamente ataviado y de maligna mirada que le ofreció la posibilidad de llegar a ser tan rico como él a cambio de que le entregase su cuerpo y su alma en el momento de la muerte. El peregrino, comprendiendo que el desconocido no era sino el diablo, respondió: “El cuerpo pertenece al alma, y ésta a Dios, así que no puedo entregar lo que no es mío”.

El diablo, entonces, se echó al cuello del peregrino para estrangularlo, pero éste, dando un salto, proyectó su sombra sobre el agresor que se enzarzó en una pelea con ella desapareciendo y llevándosela para siempre. El peregrino quedó sin sombra pero salvó su alma.

Juanis, el jocoso brujo de Bargota

Muchas son las leyendas que se han tejido alrededor de este personaje nacido en Bargota, muy cerca de Torres del Río, formado como clérigo en la prestigiosa Universidad de Salamanca y como brujo y nigromante en la no menos nombrada Cueva de esta ciudad.

Regresó a su pueblo natal para ejercer su santo ministerio, pero lo que le hizo pasar a la memoria colectiva de las gentes fueron más bien sus trastadas, que realizaba aprovechándose de sus poderes sobrenaturales.

Cuentan que Juanis tenía unos amigos prodigiosos, llamados enemiguillos, que son unos geniecillos de color negro y del tamaño de un mosquito, que guardaba en un alfiletero. Al destaparlo, los enemiguillos salían revoloteando alrededor de su cabeza demandando insistentemente la realización de una actividad. Cuando Juanis llegó a Bargota destapó el alfiletero y ordenó a estos seres que hiciesen un montón con todas las piedras de los alrededores, que luego utilizó para levantar su casa en un solo día. Aunque se dice que la casa, que todavía esté en pie pero casi nunca habitada, está incompleta, pues le falta una piedra que nunca nadie pudo colocar.

Tenía también Juanis una capa mágica que le permitía, montado en una nube, viajar en poco tiempo a sitios lejanos. Este era el medio que utilizaba para acudir a los akelarres de los Montes de Oca, en Burgos, y no era raro verlo en días soleados llegar a celebrar misa cubierto de nieve mientras exclamaba “¡¡Cómo nieva en Montes de Oca!!”. El mismo medio utilizaba para acudir a los akelarres del prado de Cantabria, junto a las charcas de Viana, llegando en días secos cubierto de barro y exclamando: “¡¡¡Aquello más que un prado es un barrizal!!!”

A pesar de la fama de brujo y nigromante que le acompañó, no nos quedan noticias de actividades realmente dañinas para sus vecinos, sino que más bien las anécdotas se entienden como “trastadas” propias de una mente ingeniosa y traviesa. Así, por ejemplo, encontrándose en Pamplona, en fiestas de San Fermín, le tocaba compartir habitación con dos clérigos que al parecer no le eran simpáticos y, dándoles las buenas noches, se desenroscó la cabeza y la depositó sobre la mesilla. Los clérigos huyeron despavoridos y Juanis se quedó con la gran cama para él solo.

También gustaba de utilizar sus poderes y facultades sobrenaturales para hacer la vida más fácil a sus vecinos y para castigar a quienes se portaban mal con ellos. Cuentan, por ejemplo, que en aquellos tiempos merodeaba por la comarca un famoso bandido llamado Juan Lobo que era amigo de Juanis. Cierta noche que la autoridad lo buscaba corrió a refugiarse en casa del brujo. Quedó la autoridad vigilando la puerta esperando que saliera, cosa que nunca ocurrió. Al parecer Juanis lo convirtió en un gato negro para que pudiera escapar a cambio de que el bandido nunca asaltase a los vecinos de Bargota. El bandido cumplió su palabra y hoy día tiene una calle dedicada en el pueblo.

También se cuenta que un vecino del pueblo tenía una deuda con un usurero que le perseguía a todas horas reclamando el pago. Cierto día Juanis lo encontró abatido porque el pago de la deuda estaba acabando con sus ingresos y no podía sostener a la familia. Juanis se comprometió a arreglar el problema y, reuniéndose con el usurero, le propuso entregarle en pago de la deuda, más un nuevo préstamo, doscientos chivos que en su corral tenía. Así se hizo y pasaron al corral del usurero. Cuando éste, al día siguiente, fue a sacarlos del corral vio que salían de uno en uno haciéndole reverencias. Al ver cosa tan extraña el usurero exclamó: “¡¡En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo!!”. Fue decir esas palabras y los chivos desaparecieron para siempre sin dejar rastro.

Un ilustre sepulcro

Bajo las losas del atrio de la colegiata de Santa María, en Viana, yace un ilustre personaje renacentista. César Borgia, hijo del Papa Alejandro VI, obispo de Pamplona a los 16 años, cardenal a los 19, generalísimo de los ejércitos de la Iglesia a los 22 y cuñado del rey de Navarra a los 24, su figura ha hecho correr ríos de tinta hasta convertirse en un personaje legendario. Al parecer, incluso fue uno de los personajes en que Maquiavelo se inspiró para escribir su famosa obra “El Príncipe”.

Nombrado Condestable de Navarra por su cuñado Juan d´Albret, en 1.507 durante una escaramuza contra el conde de Lerín muere este personaje recibiendo sepultura en la ciudad de Viana. Los vecinos cuentan que, tras varios traslados, el siglo pasado se realizó el entierro definitivo con tierra de Viana y Valencia (los Borgia eran en realidad la familia Borja, oriunda de Valencia) y sobre su tumba un niño y una niña, que de adultos resultaron casados, colocaron flores de ambos lugares. Incluso parece que al niño se le cayó una canica dentro de la tumba y todavía está allí.

Un príncipe salvado

Carlos III el Noble instituyó para su nieto Carlos el Principado de Viana, título reservado desde entonces a los sucesores a la Corona de Navarra. A las afueras de la ciudad se alza el monasterio de San Juan del Ramo, al parecer llamado así porque fue levantado por el Príncipe de Viana como agradecimiento porque en este paraje la rama de un árbol lo salvó de un rayo.

Un gallinero muy especial

También a las afueras de Viana, en un paraje conocido como La Orden, al parecer existió una fundación de origen templario donde los lugareños sitúan la tumba de “la gallina de los huevos de oro” y sus doce polluelos.

El beso del zapatero

En el prado de Cantabria, en las inmediaciones de Viana, se celebraban los sábados por la noche akelarres en los que se adoraba al carnero, símbolo del diablo. Un zapatero remendón de los alrededores solía participar. Para quien no sepa, los brujos usaban de untarse algunas partes del cuerpo con un ungüento que les permitía volar con el palo de la escoba. Ufano salió cierto sábado nuestro zapatero diciendo: “Untados los pies, sobaco y barriga, ¡Suba el zapatero chimenea arriba!” y volando llegó al prado.

El ritual que cerraba la celebración consistía en depositar un beso en el ano del carnero. Cuando le tocó el turno al zapatero, el macho cabrío soltó una tremenda, ruidosa y apestosa ventosidad que casi tira de espaldas al pobre zapatero. Este, con ánimo de revancha, acudió el sábado siguiente con una afilada lezna que clavó en el ano del carnero en el momento del ósculo a lo que éste respondió: “Aquesta bruja que ahora ha besado traiga el bigote mejor afeitado” y prorrumpió en sonoras carcajadas. Viendo el remendón el poco daño que al diablo le hacía, arrojó lejos la ensangrentada lezna y nunca volvió a acudir a estos diabólicos encuentros.

Endregoto, la bruja de Viana

Famosa fue también en estas tierras Endregoto, una bruja ciega de la que se decía que, entre otras cosas, devolvía la juventud. Así lo creyó un incauto conde que acudió a ella con tal fin. Procedió la bruja a despedazarlo y en una marmita mezcló los trozos con su poción mágica, pero el conde no sólo no recobró la juventud sino que ni siquiera recobró la vida. Así, sin comprender qué fue lo que falló, murió Endregoto en la hoguera.

Los dos muleros

Dos muleros navarros, con siete mulas cada uno, decidieron hacer un trayecto juntos y para amenizarlo apostaron. Las apuestas subieron de tono hasta que uno de ellos perdió las siete mulas. Quedó el ganador ufano y el perdedor desolado, y más que hubiese quedado si se entera de que le ganaron con trampas, pero nunca lo supo. Separáronse pues, y el perdedor se dispuso a pasar la noche bajo un puente junto a las charcas de Viana llorando su desgracia. Sin embargo, cuál no sería su sorpresa al ver que en un prado junto al puente se celebraba una extraña fiesta que reconoció como un akelarre, tan desenfrenado era el baile, tan arrugadas y horribles las viejas que participaban y tan escasas sus ropas.

No demoró en escuchar cómo la que parecía jefa comenzó a burlarse de cierta señora diciendo: “Siete años lleva enferma y así morirá. Hay bajo una losa de la iglesia un sapo que en su buche tiene un pedazo de hostia. Sólo si come ese pedazo sanará, pero nunca lo encontrará:” Y todas prorrumpieron en estridentes gritos y horribles carcajadas. Al mulero le faltó el tiempo para encontrar a la enferma y contarle su remedio. Fue con el marido a la iglesia y allí encontraron la sagrada forma que curó a la señora. Agradecido, el esposo preguntó al mulero qué quería de pago. Este pidió siete mulas y aquél se las entregó y además dinero para siete más.

Unos días después se encontraron los dos muleros. El tramposo estaba arruinado pues una epidemia acabó con sus 14 animales. El otro le contó lo sucedido y le dijo: “En tal puente encontré la solución a mis problemas”, así que el arruinado tramposo acudió al puente y se puso a espiar a las brujas justo cuando la jefa decía: “La mujer enferma sanó. Eso quiere decir que alguien nos espía y escuchó la solución. Miremos en el puente a ver si hay alguien .” Así encontraron al mulero y éste encontró la muerte.

El nacimiento de un mito, Santiago Matamoros

Desde tiempos de la conquista musulmana, debían los cristianos entregar anualmente cien doncellas a los sarracenos. Ramiro I se niega a cumplir este tributo originándose entonces una guerra que libra su batalla decisiva en Clavijo, cerca de Logroño. Estando los cristianos en franca minoría y a punto de ser derrotados, aparece en el campo de batalla un brioso jinete sobre blanco corcel blandiendo una espada flamígera e infligiendo una terrible mortandad entre las tropas sarracenas al punto de cambiar el signo de la batalla. Los cristianos vencen en la batalla, quedan libres del pago del tributo e identifican a la extraña aparición con el Apóstol Santiago. Surge así el mito de Santiago Matamoros, que después aparecerá en varias batallas más y será venerado bajo esa advocación en múltiples iglesias por todo el país.

Mañana los km’s son de:

ANGEL M
ELENA
FERNANDO
PILI
JAVI
CARMEN L
JULIANA J
J ANTONIO
ROSALINDA

Una cotillo de Puente la Reina

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One Response to LA ETAPA DE MAÑANA – AVANCE Y LEYENDAS

  1. javi

    Vamos Rafita. Espero que mañana se te de todo bien, aunque te aconsejo que pases rapido los kilometros de Pili y no te pase na ,por que no quiero ni pensar la que te espera si en sus kilometros pinchas o te caes, tu pasalo rapido y no le cojas el movil. En los mios recreate y disfruta. Un besito y espero que disfrutes todo lo que puedas, que nosotros desde el blog estamos gozando con tu aventuras.

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