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LA ETAPA DE MAÑANA – AVANCE Y LEYENDAS

Posted by on 03/06/2011

Tengo varias alternativas, pero viendo el perfil y que es la 5 etapa, con las piernas cargadas…

BELORADO – BURGOS

DISTANCIA – unos 50 km

PASOS – Espinosa del camino, Atapuerca

CURIOSIDADES Y LEYENDAS

La horma de su zapato

Se cuenta en Villafranca Montes de Oca que un grupo de jóvenes guasones de la localidad disfrutaba disfrazándose de brujas y saliendo al camino para aterrorizar a los peregrinos, bastante predispuestos por el halo de misterio y peligro que siempre envolvió la travesía de estos montes. Así los hacían salir corriendo despavoridos hasta que una tarde, anocheciendo ya, vieron cómo una mujer alta, espigada y con un andar sereno se acercaba en solitario. Fieles a su costumbre saltaron los jóvenes dando vueltas alrededor de la mujer, gritando y amenazándola con sus escobas, pero la mujer actuaba con la tranquilidad de quien ni ve ni escucha y se mantenía impasible. Porfiaron los jóvenes en amedrentarla gritando: “¡¡Huye, mujer!! ¡¡Huye porque somos brujas!!” a lo que la mujer respondió con mirada fría y amenazante que no era cuestión de tanta bulla porque ella también era bruja, e inmediatamente se elevó del suelo y comenzó a volar sobre sus cabezas. Los jóvenes arrojaron sus escobas y salieron corriendo con tal terror en el cuerpo que se dice que a día de hoy no han parado de correr.

Dos dichos muy populares

Villafranca de Montes de Oca contó con un afamado hospital para peregrinos que pasó al refranero popular entre los romeros de la siguiente forma: “Villafranca Montes de Oca, alta de camas y pobre de ropa”.

Aquí comienza la subida a los Montes de Oca, que durante el medievo fueron una de las travesías más temidas por los peregrinos ya que eran refugio de ladrones, salteadores y maleantes. Surgió así el popular dicho de “Si quieres robar, vete a Montes de Oca”. No sólo era refugio de ladrones, también de pícaros y timadores que arrojaban una moneda de plomo bañada en oro y simulaban discutir quién de ellos la había visto primero hasta que un ingenuo peregrino aparecía y se encargaba de dar cambio para poderse repartir el valor de la moneda entre los timadores dejándole a él con la moneda falsa.

Los Montes de Oca

El nombre de estos montes los pone en directa relación con un animal mítico que ha sido utilizado en la simbología esotérica durante siglos. Así, el símbolo de su pata fue muy utilizado por las hermandades de maestros canteros y constructores durante la Edad Media e incluso en algunas representaciones de cruces con los brazos inclinados hacia arriba atribuidas a algunas órdenes militares. Incluso se dice que el popular juego de la oca, con sus secuencias de ocas y puentes, no es sino una representación del Camino iniciático a Santiago.

Pasado el puerto de la Pedraja, ya inmersos en los montes, encontramos la ermita de la Virgen de la Oca y a su lado los manantiales de las Fuentes de la Oca, próximas al pozo al que fue arrojado San Indalecio, obispo que según la tradición fue nombrado por el mismísimo apóstol Santiago, tras su martirio y en cuyo fondo puede apreciarse la “sangre” del santo pintada en los cantos.

La luz equinoccial

San Juan de Ortega, constructor de puentes, calzadas y hospitales, desecador de pantanos, compañero de Santo Domingo de la Calzada y patrono de los aparejadores, descansa en el santuario de su nombre, en los Montes de Oca, bajo un baldaquino gótico considerado por algunos expertos como el mejor del mundo.

En torno a los días 21 de marzo y de septiembre, durante los equinoccios de primavera y otoño, cuando el día y la noche (símbolos del bien y el mal) duran lo mismo, se produce en un capitel de la iglesia un curioso fenómeno que no puede achacarse a la casualidad. Al atardecer, y durante unos 10 minutos, un rayo de sol va iluminando los relieves de un capitel que representan la secuencia de la Anunciación, el Nacimiento, la Epifanía y el anuncio a los pastores. La Virgen parece dirigir su mirada al rayo de sol en vez de al Angel, que sería lo natural. Se trata de un místico espectáculo de luz y metafísica sencillamente inolvidable.

Las abejas de San Juan

Se hizo popular entre las gentes el santo porque, al parecer, su intercesión favorecía la fertilidad y el buen término de los embarazos. A tal punto llegó la fama que la misma reina Isabel la Católica, preocupada por llevar a buen fin su embarazo, acudió al santuario para honrar la tumba del Santo. Oró devotamente y, cuando terminó, solicitó que se abriera la arqueta de piedra en que descansan los restos del santo para poder observarlo. Nunca se había abierto la tumba y los clérigos y monjes andaban reticentes, pero tanto porfió la reina que al final decidieron abrirla. A penas se levantó la tapa, un enjambre de abejas blancas salió revoloteando. La reina pudo observar el cuerpo incorrupto de San Juan de Ortega y, cuando cerraron la tapa, las abejas se introdujeron de nuevo en el sarcófago por un diminuto agujero. Las abejas fueron respetadas pues se las identificó con las almas de los no nacidos que esperaban a que el santo les concediera un destino para convertirse en mortales.

La galga desnuda

Un campesino que araba su campo con la yunta de bueyes observó que una mujer se ocultaba tras unos arbustos a la vera del río y de ahí salía al rato una galga. Intrigado, miró entre los matorrales y halló la ropa de la mujer envuelta en un hatillo. Colgó éste entre la yunta y siguió trabajando hasta que al atardecer vio que llegaba la galga y se escondía entre los arbustos. Al momento salió y, dirigiéndose a la yunta, intento alcanzar el hatillo. Aunque no lo consiguió, los bueyes desde ese momento no pudieron avanzar un paso más, así que el campesino decidió retirarse a descansar. A mitad de camino apareció la galga y, tomando la palabra, le pidió al campesino la ropa a cambio de no hacerle ningún daño a él o su familia. Sabiendo ya que se trataba de una bruja, el campesino la interrogó para saber qué maldad había hecho ese día. La bruja confesó haber dado muerte a un niño y que ya no tenía remedio. El campesino, como castigo, nunca le devolvió la ropa y se dice que esto la condenó a vivir el resto de sus días como una galga.

El fin de un rey y de la hegemonía de un reino

En una desviación del Camino, en la planicie que se extiende entre Agés y Atapuerca, un menhir de dos metros de altura señala el punto en que las tropas del rey de Navarra García el de Nájera y las de su hermano Fernando de Castilla se enfrentaron con el resultado de la derrota y muerte del primero y el fin de la hegemonía del reino de Navarra en la península.

Una inscripción en esta roca conocida como “mojón Fin de Rey” recuerda el histórico acontecimiento y reza así: “Fin de Rey. García de Nájera. 1.054”. La tradición asegura que las entrañas del rey muerto en la batalla se enterraron bajo una losa de la entrada de la iglesia de Agés. Aún los vecinos de Agés apodan como “castellanos” a los de Atapuerca, que a su vez llaman “navarros” a los de Agés.

Nuestros más antiguos antepasados

En la sierra de Atapuerca se encuentra el yacimiento arqueológico donde se han encontrado los restos humanos más antiguos de Europa. La casualidad hizo que el paso de un ferrocarril por la zona descubriese un auténtico museo natural que ha conservado fosilizados restos humanos de una antigüedad que ronda el millón de años. Estos descubrimientos han revolucionado las teorías sobre la evolución de la especie.

El Cristo de Burgos

El Cristo crucificado de la catedral de Burgos es una de las imágenes que más devoción suscitan entre los locales. Se cuenta que un rico mercader cercano a los agustinos debía viajar a Flandes y les pidió que oraran por el buen término de su viaje y que él les traería un regalo. Regresaba por mar sin obsequio ninguno dolido por no poder cumplir con su palabra cuando atisbó flotando sobre el mar un arcón que, izado a bordo, contenía un crucifijo de tamaño natural. Cuando llegó a Burgos con el obsequio todas las campanas de la ciudad comenzaron a tañer solas. Al Cristo se le atribuyen múltiples milagros (hasta 18 muertos tiene resucitados según un escrito del XVI) y está hecho en un material desconocido (los burgaleses afirman que es piel de búfalo rellena de materias vegetales) que permite la flexibilidad de sus miembros y cabeza. Cuenta la tradición también que sus cabellos y uñas crecen. De hecho, se dice que en una visita de Isabel la Católica pretendió llevarse uno de los clavos y, al quitarlo, el brazo cayó como hubiera caído el de una persona. La reina cayó desmayada y renunció a su pretensión.

El arca del engaño

En el claustro de la catedral de Burgos se conserva el arca que, según se cuenta en el Cantar del Mío Cid, éste noble entregó a los judíos Dimas y Raquel a cambio del dinero necesario para pagar a las mesnadas que lo acompañaban al destierro. Los judíos aceptaron el cofre que el Cid aseguraba contenía un tesoro oculto pero no lo podían abrir en un año. Cuando el Cid regresó, pagó su deuda y abrió el cofre, que estaba lleno de piedras, afirmando que el tesoro oculto era su palabra, más valiosa que el oro.

El Papamoscas

Una de las imágenes típicas de la catedral de Burgos es la de la figura que abre desmesuradamente la boca cuando suenan las horas, aunque ya no emita sus estridentes gritos como hizo antaño. Se cuenta que Enrique III acudió a orar a la catedral y allí quedó prendado de una doncella a la que siguió hasta una casa. Este ritual se repitió durante días hasta que una tarde se dio un intercambio de pañuelos entre ellos sin mediar palabra. El rey sólo oyó un doloroso lamento y luego la mujer desapareció para nunca más volver. Cuando el rey acudió días después a la casa en la que tantas veces la había visto entrar le dijeron que estaba abandonada hacía años. El rey encargó una figura que reflejase la belleza de la dama y emitiese el lamento que él escuchó, pero sus artesanos al parecer no eran muy hábiles pues todo lo que le entregaron fue un chusco figurón que más que lamentos emitía graznidos hasta que un obispo la hizo callar para siempre.

Otras curiosidades de Burgos

En la iglesia de Santa Águeda, junto a la catedral, tuvo lugar el juramento que el Cid exigió al rey Alfonso VI de que no intervino en la muerte de su hermano Sancho II (la famosa Jura de Santa Gadea).

En el monasterio de Las Huelgas Reales hay decenas de tumbas reales, entre ellas la del “Niño de la Teja”, Enrique I, que murió a los 14 años al caerle una teja en la cabeza.

En el mismo monasterio se encuentra la talla de Santiago del Espaldarazo, una talla de madera con brazo articulado que permitía al apóstol nombrar caballeros a los reyes de Castilla, de forma que no lo tuviera que hacer un inferior.

En la puerta de la iglesia del Hospital del Rey aparece tallada la historia del milagro de Santiago, que prestó un asno a un peregrino recién enviudado que viajaba a pie con sus hijos porque un posadero despiadado los había despojado de sus escasos bienes.

os siento junto a mi, este es NUESTRO CAMINO.
Oscurece, el cielo se esta cubriendo de nubes por momentos…
Buenas noches

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2 Responses to LA ETAPA DE MAÑANA – AVANCE Y LEYENDAS

  1. Jorge

    Chaval, con los post de hoy, he llegado a 100 hojas
    A este ritmo el libro va a ser gordete
    que descanses

  2. Andres

    animo en la etapa de hoy, ya nos contaras como ha ido un saludo

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