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LA ETAPA DE MAÑANA – AVANCE Y LEYENDAS

Posted by on 07/06/2011

La próxima etapa la voy a dividir en dos, las fuerzas van mermando y no tengo prisa, me esperan, siempre, pero me comprenden…

Etapa de descanso, aunque subiendo al punto mas alto del camino 1505 mts.

RECORRIDO – Rabanal del Camino – Ponferrada

DISTANCIA – 32,9 km’s

PASOS – Cruz del Ferro (donde dejare la piedra que traigo desde Puertollano con vuestros nombres), Manjarin, Molinaseca

CURIOSIDADES Y LEYENDAS

El puerto del Irago y la Cruz de Ferro

En la subida del puerto encontramos el pueblo de Foncebadón. Caserío abandonado, sus ruinas son fiel reflejo de un pasado vinculado a la ruta jacobea, que empieza a pagar su deuda con el pueblo fomentando su recuperación (ya podemos encontrar un albergue y un par de establecimientos hosteleros).Estas ruinas, la fuente y el campanario recuerdan que aquí el ermitaño Gaucelmo, ya en el siglo XI, fundó una comunidad, un hospital y una iglesia para atender a los peregrinos.

A escasos metros de la cima del puerto se encuentra la Cruz de Ferro, uno de los monumentos más emblemáticos para el peregrino jacobeo. El monumento es una sencilla y oxidada cruz de hierro colocada sobre un mástil de roble de cinco metros de altura, sobre el lugar considerado un altar prehistórico y un ara consagrado por los romanos a Mercurio, deidad de las encrucijadas y caminos. Los viajeros romanos ofrecían un guijarro como tributo a Mercurio, costumbre que fue seguida por los segadores gallegos cuando viajaban a tierras castellanas y continuada por los peregrinos jacobeos cristianizándose la costumbre desde que el abad Gaucelmo colocó la primera cruz. Últimamente los peregrinos han adoptado la costumbre de colocar sobre el montículo efectos personales como fotos, notas escritas, prendas u objetos traídos desde sus lugares de origen en sustitución de la tradicional piedra. Igualmente hoy encontramos en sus cercanías una pequeña ermita de reciente construcción.

Pasado el alto, un nuevo caserío abandonado, Manjarín. Su único habitante, que viste indumentaria templaria y se reconoce perteneciente a una orden heredera del Temple, ofrece al peregrino cobijo básico y amena conversación, y cuando el manto de la niebla cubre el puerto toca una campana para orientarlo.

El Acebo

En el descenso del puerto cruzamos el bello pueblo de El Acebo, nombre de indudables evocaciones celtas, no olvidemos que el acebo fue considerado mágico por los druidas o sacerdotes celtas.

Las gentes del pueblo gozaron durante siglos de una exención de impuestos y de prestar servicio militar otorgada por los Reyes Católicos a cambio de colocar en el puerto 400 pares de estacas que sirviesen para señalizar la ruta a viajeros y peregrinos cuando la nieve cubría estos parajes.

Compludo y San Fructuoso

Desde El Acebo podemos tomar un corto desvío a la izquierda que, tras un empinado descenso, nos conduce a la Herrería de Compludo. Tiene categoría de Monumento Nacional y su origen se pierde en el tiempo. La voluminosa maza, movida por las aguas del Miruelos, golpea el mineral mientras el efecto del aire mantiene vivas las ascuas. Tierra (mineral), agua, aire y fuego, los cuatro elementos se conjugan para la transformación de la materia.

Al parecer Compludo fue fundado por San Fructuoso, nacido en el seno de una rica familia goda y formado por los eremitas que se refugiaban en la antigua Compludo, la que hoy conocemos como Alcalá de Henares. Se retiró a estos pagos con la intención de vivir en soledad, oración y meditación, pero pronto su fama como eremita se extendió por la península y en pocos años mucho fueron los que llegaron para seguirlo. No le quedó más remedio que redactar una regla para poner orden en aquellos monte que, de la noche a la mañana, se convirtieron en un gigantesco monasterio natural a la sombra del Teleno y la Aquiana, que ya fueros montañas sagradas para los pobladores precristianos.

San Fructuoso fue posteriormente nombrado obispo de Braga y allí fue famoso por sus milagros; se cuenta que caminaba sobre las aguas para salvar a marinos y pescadores, que las puertas de los templos se abrían a su paso y que incluso los libros participaban de su santidad al salvarse de hogueras, tempestades y caídas por precipicios.

Las astillas, las hoces y un curioso sistema de limpieza

A la entrada de Molinaseca, los peregrinos encuentran el santuario de la Virgen de las Angustias. Sus puertas están protegidas por planchas metálicas para evitar el deterioro provocado por la costumbre de los peregrinos de arrancar pedazos o lajas de la madera con que están construidas. Esta costumbre se dice que proviene de la antigua tradición de los segadores gallegos que, cuando acudían a Castilla en temporada de siega, probaban el filo de sus hoces en la puerta de la iglesia creyendo que de esta forma se mantendrían afiladas y fuertes durante toda la temporada. A su regreso, y como muestra de agradecimiento, arrojaban sus hoces por la rejilla del portón para dejarlas a los pies de la Virgen.

La Calle Real del municipio cuenta con un antiguo y curioso sistema hidráulico de limpieza mediante la apertura de una presilla liberando las aguas del río Miruelos. Este sistema también existió en Puente la Reina de Navarra y todavía se pone en práctica en Molinaseca el 15 de agosto de cada año, último día de las fiestas patronales.

El castillo templario, el Santo Grial y el Arca de la Alianza

Ponferrada (Pons Ferrata, puente de hierro) debe su nombre al antiguo puente construido en piedra con grapas de hierro, y su historia está ligada a los Caballeros Templarios. La herencia más espectacular que esta Orden dejó es su fabuloso castillo
son su, cómo no, inevitable carga misteriosa y esotérica.

Para algunos estudiosos su desmesurado tamaño, la triple muralla que evoca los tres votos de los caballeros, las doce torres que simbolizan los signos del zodíaco o los símbolos del Bafomet, la Tau o la Rosa de los Iniciados en su portada ocultan mensajes cabalísticos que relacionan la fortaleza con el escondite de los dos grandes tesoros cuya posesión atribuye la tradición popular a los Templarios: el Santo Grial y el Arca de la Alianza. Así, Luis San Juan, tras complicadas operaciones cabalísticas deduce que en la estructura del castillo se oculta un mensaje para los iniciados que reza: “En la taca que hay en la g de la ciudad cava, se sale a la entrada del gran secreto”.

Nuestra Señora de la Encina

Cuenta la leyenda que, encontrándose unos leñadores al mando de un caballero templario cortando árboles que servirían como vigas para la construcción del castillo, contemplaron unas extrañas luces que los fueron guiando hacia una encina dotada de un extraño resplandor. El caballero se dio cuenta de que el árbol, hueco, escondía en su interior una talla de la Virgen que, después se supo, había sido traída de Tierra Santa por Santo Toribio y ocultada para evitar el saqueo de los musulmanes. Los Templarios, entonces, decidieron levantar un santuario para esta imagen, convirtiéndose en la patrona de toda la región. La tradición popular asegura que durante las labores de corte de los árboles, el pie del Niño que acoge la Virgen fue herido por el hacha y que de ello da fe la propia imagen.

Alrededores de Ponferrada. Las Médulas

En los alrededores de Ponferrada encontramos los restos de las explotaciones auríferas romanas de Las Médulas. De estas minas, declaradas Patrimonio de la Humanidad, Plinio el Viejo calcula que anualmente se extraían de estas minas 20.000 libras de oro, aproximadamente unas 10 toneladas. El esquema seguido para su explotación fue el llamado “ruina montium”, que consiste en conducir las aguas de los altos montes hasta depósitos desde donde se soltaba de golpe para que, recorriendo galerías previamente excavadas en las faldas del monte provocase el arrastre de grandes cantidades de tierra hasta los lavaderos donde era separado el oro.

En estas minas se sitúa la leyenda según la cual, en tiempos de la ocupación musulmana, gobernaba la zona un sultán que tenía a su servicio a siete hermanos esclavos que trabajaban en las minas. Para acelerar los trabajos, el sultán prometió la libertad y la mano de una de sus hijas a aquél de los siete hermanos que primero finalizase de construir el canal que serviría para conducir las aguas. Todos arrancaron desde la cima de los montes salvo el menor de los hermanos que lo hizo desde las faldas y pronto empalmó con el túnel que uno de sus hermanos excavaba desde arriba, culminando así el trabajo y ganando el premio prometido. Se dice que compartió con sus hermanos su suerte convirtiéndose así todos ellos en grandes señores de estas tierras.

El Lago de Carucedo o de Las Lágrimas

Cerca de Las Médulas se encuentra el Lago de Carucedo. Cuenta la leyenda que el lago se formó con las lágrimas derramada por la joven Carisia al no ser correspondida en su amor por un general romano. Se dice que todos los años, en la noche de San Juan, puede verse a la joven sobre la superficie del lago buscando a su amado y entonando fúnebres y melancólicas melodías.

Otra versión legendaria sobre el origen del lago asegura que un huérfano criado por los monjes se enamoró de una joven a la que también pretendía un señor del lugar. Cierto día apareció muerto el señor y el joven, como principal sospechoso de ser culpable, huyó hasta que años después regresó para entrar en la orden religiosa y convertirse en abad. Corría el rumor por la zona de que un fantasma vagaba por lo alrededores aterrorizando al pueblo, y el abad lo buscó hasta que lo encontró reconociendo en él a su antiguo amor. Renunció el abad a sus votos para unirse a su amada y Dios, disgustado por la ruptura de los votos, abrió la montaña anegando en las aguas toda la zona. Se dice que anualmente, en la noche de San Juan, puede oírse el tañido de la campana del antiguo monasterio inundado por las aguas.

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