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Una crónica pedalada a pedalada

Posted by on 27/01/2011
Allá por el mes de marzo de este 2010 que ya acaba, en un día de esos que pierdes la tarde navegando por la red, fui a dar, no se si por casualidad o por destino, con una Web dedicada al mundo de los peregrinos del Camino de Santiago, pero en bici, la página http://www.bicigrino.com/
Tras su lectura detenida, en ese y sucesivos días, fui dándole forma a una idea que ya estaba escrita en mi relación de actividades pendientes en mi vida… el camino en bicicleta de montaña.Dejé pasar el tiempo y me puse como meta realizarlo al final del verano, pero a principios del mes de Junio, exactamente el martes 1 de junio, tomé la decisión

“El viernes 4 salgo para el camino”.Deprisa y corriendo, petición de permiso a Marta, mi esposa, vacaciones a mi jefe, preparación de la bici (gracias a Luis Mi, un compañero de Repsol que me dejó las alforjas para la bici y a Ángel, de la tienda de bicis Ruta, de Puertollano, que me puso la bici a punto), gestiones para el alquiler de un coche, preparación del equipaje, gestión con los albergues de la red Bikeline (merecen la pena), en fin imaginaos, decisión y a 4 días salida…

El viernes 4, al mediodía cargué el coche alquilado en ATESA y puse rumbo a León, punto donde empezaría mi primer camino en bici y en solitario (solitario, solitario, no fue…)

Este es el diario que escribí en el camino y que transcribo literalmente.

Viernes 4 de junio de 2010 Puertollano-León

He cargado el coche con la bici y las alforjas (creo que no me falta nada) y me he pasado a despedirme de Marta por el colegio. Estoy un poco nervioso, pero me encanta esta sensación de cierto, no se si llamarlo, temor a lo desconocido, en cualquier caso estoy como un niño con zapato nuevos.

Tras la despedida, pongo rumbo a León, ciudad a la que llego a las 20´30 y tras dejar el coche en el aparcamiento de ATESA y entregar las llaves (merece la pena este medio de transporte, por 39€ + gasoil, la bicicleta y yo nos hemos puesto en una tarde en el comienzo de la aventura) me monto en la bici y me voy directo al Albergue Juvenil de León donde pasaré la primera noche. He salido un ratillo a cenar algo (nada, unas mollejitas de ternera…) y decido que me voy a acostar temprano, no por nada, solo por que tengo ganas de que llegue la madrugada del día siguiente. A las 23’30 estoy en la cama

Me cuesta mucho dormir, primero por los nervios, y sobre todo por que el albergue esta al lado de un parque donde una familia de gitanos han montado una tablao flamenco de aquí te espero, no lo hacen mal (me refiero al cante) pero así no hay quien pegue ojo. De cualquier forma cuando se acaba la fiesta tampoco soy capaz de dormir, y paso la noche en blanco (esto me recuerda de chaval, la noche antes de irnos de campamento con los scout, no había forma de dormir)

Sábado 5 de junio de 2010 León – Murias de Rechivaldo

Me levanto a las 6’00 de la mañana, total no he pegado ojo y con un café de la máquina del albergue preparo la bicicleta, monto las alforjas y emprendo mi camino.

En el trayecto del albergue al camino que atraviesa la ciudad de León, encuentro una churrería y claro no pierdo la ocasión de desayunar como Dios manda.

La primera señal de mi caminoComo digo, tomo el camino en las calles de León, casi a la entrada de la ciudad, por lo que atravieso León por toda su parte vieja, la mañana está fresca y pedalear a esas horas del día es un placer especial. YA ESTOY EN CAMINO¡¡¡

Tras el callejeo por León salgo a la zona del polígono industrial (en la carretera que va a Astorga).

He decidido ajustarme lo más posible al trazado del camino que hacen los peregrinos a pie y tan solo lo dejaré cuando no haya más remedio (y creo que ha sido una decisión acertada, merece la pena y no es nada complicado en esta primera jornada).

Con la emoción o no se, me he pasado la Virgen del Camino (debo volver, jeje) menos mal que ya la había visto en un viaje anterior, en el 2008, de camino a Asturias, en compañía de Marta.

Llaneando y sin dejar el camino de los de a pié, llego a Hospital de Orbigo, coincido con la celebración de las fiestas de las Justas Medievales, por lo que hay mucho colorido en el pueblo y parece que entras en la edad media.

Yo voy directo al restaurante de mi compañera de trabajo y amiga Natalia con la que quedé para desayunar (el 2º desayuno). Tras un pasar un ratillo en su compañía y una vez me desprendo de las zapatillas (que luego echaría de menos) y una toalla, vuelvo a reemprender el camino en dirección a Astorga. Su padre me ha regalado una pequeña cocha de metal que me cuelgo al cuello, pero en las calles de Hospital, compro la tradicional concha que pongo en la parte de atrás de la bici.

En uno de tantos cruceiros que hay en el camino y ya divisando Astorga coincido con el que será mi primer compañero de ruta, se llama Javier y es cantabro, de Santander, con el entro en las calles de Astorga y allí nos encontramos con mi 2º compañero de ruta Chema, catalán, de Barcelona. Los tres hacemos una parada en la plaza mayor de Astorga donde damos buena cuenta de una cervecita ( o fueron varias???) y de un rato de agradable conversación donde me cuentan que ya se conocen, ellos empezaron el camino en Roncesvalles. Tras la despedida, ellos van a comer aquí y continuarán por la tarde, yo me dirijo al último tramo que me llevará hasta Murias, al albergue Las Aguedas, donde pasaré la noche.

Mis campañeros de camino Javi (izquierda) yo (centro) Chema (derecha)

Ya en el albergue, aparco la bici, y me doy una ducha refrescante y necesaria y me voy directo a comer a Casa Felipe, una ensalada de campeonato y una cerveza (grande, muy grande) con limón.

De nuevo en el albergue, lavo la ropa y la pongo a tender y me regalo a mi mismo una buena siesta, me siento bien.

Tras la siesta y mientras espero la hora de la cena, escribo este diario y ya a la caída de la tarde, me doy un paseíto por las calles de la aldea, una cena suave y a la cama a eso de la 21’30 con la preocupación, si se puede llamar así, de por donde haré la bajada desde Manjarín a Molinaseca, por camino o por carretera.

Mañana decido.

Domingo 6 de junio de 2010 Murias de Rechivaldo – Molinaseca

Otra vez las 6’00, (ya tengo la hora grabada) y he sido el último, (estos guiris…).

Tras preparar la bici y después de un intenso desayuno me pongo en camino, que he dejado por un rato para visitar un pueblecito que realmente ha merecido la pena, solitario a esas horas y lleno de encanto. Con sus calles empedradas, parece sacado de un cuento, Castrillo de los Polvazares.

Castrillo de los Polvazares

Retorno al camino unos Km. más adelante, y así, sin darme cuenta (bueno un poco de cuenta si me doy), voy atravesando aldeas y voy parando en los bares a poner los sellos en la credencial de peregrino.

Sin prisa pero sin pausa llego a Rabanal del Camino, de triste recuerdo para mi en el camino que hice con los chavales de los scout Bosco de Puertollano en el año 93, este pueblecito (totalmente cambiado) fue el final de la primera etapa de aquella aventura del 93 y yo llegué con una fascitis plantar que me tuvo en coche los siguientes 4 días y que milagrosamente, o yo que se, me curo el Jato en Villafranca del Bierzo, pero esa es otra historia.

En las calles de Rabanal me he encontrado con los que han sido mis agradables y apreciados compañeros de etapa, Javi y Chema. Hoy la ruta pica hacia arriba y se nota, creo que se ha acabado el llano.

Desde Rabanal inicio la subida a la Cruz del Ferro, una subida que no es muy exigente en condiciones normales, pero con las alforjas…

Llama mucho la atencion, que a lo largo del camino, en los vallados de las fincas, los peregrinos van dejando cruces de madera y objetos personales, hay miles y la verdad es que impresiona.

Las cruces de los peregrinos
Yo, fiel a mi compromiso personal he subido por el camino, la mayoría de los ciclistas van por la carretera.

Arriba, en la cuz, donde cada peregrino que llega deposita una piedra del camino, en compañía de Chema y Javi, fotos y reponer fuerzas.

El monticulo artificial con la piedras dejadas por los peregrinos
Tras un agradable y merecido descanso, ponemos (los tres) rumbo a Manjarín al famoso refugio de Tomás.

En la bajada, tras dejar Manjarín, realizo el primer tramo por el camino, pero me veo obligado a dejarlo pronto e ir por la carretera, tengo miedo de que se rompan los soportes de las alforjas, además el camino es de lascas de pizarra y corro el peligro de romper las cubiertas.

Hacemos caso a los que nos aconsejan a los ciclistas hacer el descenso hasta El Acebo por carretera (incluso este descenso da miedo por la pendiente).

Ya en esta aldea (que también es muy pintoresca) paramos a tomar una cervecita.

De nuevo, por carretera, enfrentamos la última bajada y entramos en las calles de Molinaseca, aquí acaba la jornada de hoy.

Y como siempre, ducha en el albergue privado Santa Marina, una buena comida en compañía de Chema y Javi y luego una buena siesta.

Por la tarde un paseíto por Molinaseca con mis compañeros.

Entre la comida ha sido copiosa y las cervecitas de la tarde, por la noche tan solo un café y pronto a la cama.

A ver mañana como responde el cuerpo.

Lunes 7 de junio de 2010 Molinaseca – Ruitelán

Hoy me levanto un poco más tarde, al final te tienes que adaptar un poco a la compañía y desayunamos en el mismo albergue. A las 8 ponemos rumbo a Ponferrada, población que atravesamos sin parar, es temprano y pensamos que no merece la pena dedicarle mucho tiempo a esta localidad. Seguimos juntos la ruta hasta Cacabelos, donde nos tomamos la primera cervecita del día y aquí nos separamos y quedamos en vernos en Villafranca del Bierzo.

A la salida de Cacabelos estoy apunto de perderme, menos mal que he visto a los peregrinos a tiempo…

Una vez en las calles de la ciudad de Villafranca, me dirijo al refugio de Jato y pregunto por el para saludarlo. El albergue de Jato ha cambiado y de que manera, el mismo me dice que no sabe muy bien si no prefería su antigua construcción de madera y plásticos. Sigue junto a la iglesia de Santiago, importante en la tradición del camino, por su puerta de Perdón, donde los peregrinos que no podián continuar por enfermedad o lesión, obtenian la indulgencia.

Iglesia de Santiago. Villafranca del Bierzo

De nuevo me encuentro con Javi y Chema que llegan un rato después y nos vamos la plaza de Villafranca donde tras unas compras y la pertinente cervecita, ponemos rumbo a nuestro destino final por hoy.

A la salida de las calles de Villafranca, yo cojo mi ritmo y dejo a mis compañeros y ya, casi sin parar más que a estampar los pertinentes sellos en mi credencial en todos los puntos que puedo, me presento al final de la etapa, Ruitelán, donde me dirijo al albergue y reservo plaza para mi y mis compañeros que llegarán bien entrada la tarde.

El albergue Pequeño Potala de Ruitelán, familiar y regentado por buena gente, realmente merece la pena.

Como procede y tras acomodarme y ducharme, salgo al único bar del pueblo, Casa de Rosa, donde ella me prepara un bocata de tortilla de chorizo (no hay palabras) y tras una pequeña siesta y ya con mis compis, salimos a dar un paseo por esta población (calle más bien) y subimos a la Ermita de San Froilan.

Ermita de San Froilan
Llega la hora de la cena (buenísima y abundante) de la que damos buena cuenta ¿verdad Javi?, en una mesa común con todos los habitantes de ese día en el albergue.

Tras las sobremesa, al catre, a eso de las 22’00 horas.

Mañana, hasta las 6’00, no se levanta nadie, una norma del Albergue (menos mal porque los guiris, que son mayoría, suelen empezar a levantarse a las 4’00)

Martes 8 de junio de 2010 Ruitelán – Sarria

El personal de este albergue esta en todo, nos han despertado a las 6’00 con el Ave María, mejor imposible. Amanece lloviendo y no poco, hoy la etapa será típicamente gallega y nada mejor para entrar a esas tierras.

Y además esta la temible subida al Cebreiro. He decidido que la haré por carretera, ya que me han comentado que por camino iré andando todo el tramo (tampoco es cuestión de ser purista hasta el extremo).

Menos mal que he tomado esa decisión, porque ha sido una subida de esas históricas, si fuera solo una subida en bici, se hace bien, pero las alforjas…

Así que, hasta Laguna, por la pista asfaltada y desde aquí hasta el Cebreiro por camino.

Salí con Chema y Javi, pero los dejé pronto y haré la etapa en solitario.

Una vez en El Cebreiro me he tomado un cola cao caliente, me hacia falta, la humedad me cala hasta los huesos, sellos en la iglesia del pueblo y de nuevo en marcha con otra nueva subida, el alto del Poyo. Ríete tu del Cebreiro, esta es más corta pero muy, muy, muy intensa, en los últimos 200 mts. he practicado “empujin” y he llegado al alto entre niebla, humedad, sudor… en fin “pa verlo”

Niebla en el Alto de San roque
Arriba en un bar del camino he repuesto fuerzas y me he cambiado de ropa y de nuevo en marha, esta vez bajando hasta Triacastela por el camino de los peregrinos pedestres.

Ya en la subida que me lleva hasta San Xil, noto que me pesan mucho las piernas y no deja de llover, se van notando los días y la fatiga acumulada, hasta hoy no había notado nada y es que la inclinación de la etapa de hoy se nota.

Desde San Xil hasta Sarria es casi todo bajada y los pocos repechos que encuentro las enfrento con todos los hierros (plato pequeño – piñón grande).

Me planto en las puertas de Sarria con las fuerzas justas, estoy muerto y claro, como casi siempre el albergue al final del pueblo y en el caso de Sarria al final de una subida urbana que me hace tener muy, muy malos pensamientos…

En el albergue D. Álvaro me ducho yo, ducho la bici que lo necesita casi más que yo y como ya me hace falta, me voy a un asador y me meto un chuletón de casi 1 Kg. porque ya me lo merezco y porque necesito proteínas.

He dejado la ropa para que me la laven porque me he tenido que poner todo lo que llevaba en las alforjas debido al agua caída y a la dureza de la etapa y lo peor es que parece que el tiempo no tener pintas de cambiar, pero así es el camino.

Paso la tarde con Javi y Chema y pronto nos despedimos, ya que ellos van a otro albergue, y como siempre muy pronto a la cama, que esto sigue, pase lo que pase.

Por la noche en el albergue nos obsequian con una sobremesa, tras la cena, y una copita de orujo.

Jueves 9 de junio de 2010 Sarria – San Xulián do Camiño

Hoy la etapa tiene partes diferenciadas, bajadas y subidas, una tras otra, este es el resumen, y yo tengo las piernas muy cargadas y lo noto desde primera hora de la mañana.

He salido pronto de Sarria y he tenido que volver sobre mis pasos porque me he dejado el móvil en el albergue, pero los compañeros de habitación ya me lo tenían a buen recaudo, buena gente del camino.

Sigue lloviendo y así Km. tras Km. parando solo a sellar, llego a Portomarín, donde decido comprarme unas zapatillas de deporte para cuando acabe las etapas porque las de la bici ya no se secan.

Cervecita con limón y a correr, hoy también voy solo, en bici cada uno ha de llevar su ritmo, pero he quedado con Javi y Chema al final de la etapa, como llegaré antes, no por ir más deprisa sino porque ellos van haciendo catas de las cervecitas del camino…, le reservaré habitación en el albergue.

Más de lo mismo, subidas infernales, no por la pendiente sino por mi estado y bajadas super cortas (o al menos a mi me lo parecen) y sigue la lluvia, no para, y ahora en las preciosas tierras gallegas, otra cosa, barro, todo el barro de España está aquí…

Es barro
De nuevo tengo que utilizar toda la ropa que llevo, porque ir mojado en bici es un suplicio, el frío te llega a los huesos y te mina la moral (bueno eso no)

Por fin llego al albergue, hoy si he sufrido, como tiene que ser ¿no?

Pero tras la ducha, la mía y la de la bici, tras el bocata del mediodía, y tras la cervecita con limón, estoy como nuevo, creo…

La tarde pasa, escribiendo, charlando con los demás peregrinos del albergue y luego cuando llegan Javi y Chema, riendo con nuestras cosas. No os diré mucho de esta pareja, solo que Dios pone Ángeles en el camino, pues estos son dos, me lo paso en grande con ellos y hacen que todas las penas del día queden diluidas entre risas y vivencias personales.

GRACIAS A LOS DOS

Y así, tras la cena y un poco de sobremesa, a la cama y mañana a enfrentar la última etapa, llego a Santiago.

Viernes 10 de junio de 2010 San Xulián do Camiño – Santiago de Compostela

Es un día muy especial, la llegada a Santiago significa mucho para un peregrino, pero a primera hora se mezclan el deseo y la pena por terminar…

También hago la ruta yo solo, de nuevo amanece lloviendo y bastante, la ruta parece un poco más llana, casi sin darme cuenta me planto en Melide, quería pasar por una pulpería y volver a comer el mejor pulpo del mundo, pero es muy temprano, simplemente un cola cao, me cambio de ropa y “palante”

En un lugar sin identificar, en un bar junto al camino hago mi ultima parada (al menos eso creía en ese momento), un rato de conversación con un peregrino americano, un poco pasado de cerveza (y son las 10 de la mañana) y a enfrentar los últimos kilómetros. Tras el aburrido camino que te lleva a las puertas de Santiago, más específicamente a la cabecera del aeropuerto de Lavacolla, me encuentro con un peregrino que tiene una lumbalgia espantosa, su espalda tiene forma de ángulo recto y no me queda más remedio que llamar al 112 para que envíen una ambulancia, dejo al infortunado con una pareja de peregrinos y salgo a la carretera a buscar a la ambulancia, que llega casi una hora después, y luego, delante de ella, la guío hasta el peregrino.

He perdido mucho tiempo y aún me quedan 15 Km. hasta Santiago

Ya en las calles de la ciudad, a media tarde confirmo que no llevo frenos, el barro del camino ha desgastado completamente las zapatas de los frenos, menos mal que la aventura termina aquí.

Con cuidado y frenando con los pies en el suelo, hago la entrada triunfal en la Plaza del Obradoiro, termino mi ruta, mi camino, mi peregrinación y me pongo a llorar como un niño, no se porque pero he llegado dos veces como peregrino a Santiago y las dos veces he llorado…

No hay palabras…
Siento tristeza de que esto se acabe y me prometo a mis mismo que el año que viene, si Dios quiere, haré el camino Francés desde le principio.

Me dirijo a mi albergue en Santiago, bueno un hostal, La Salle, con habitación individual que me la he ganado.

Ducha, lavado de ropa y a la oficina del peregrino, a por mi 2ª Compostela, y a visitar la catedral, a la que paso por la Puerta Santa, visita a la tumba del Apóstol, abrazo al santo y a buscar un sitio para cenar

MARICADA, PIMIENTOS DE PADRON Y CERVEZA

Pimientos de Padrón

Mariscada
Y a dormir, después de ver un rato la tele en la habitación y ponerme al día de las noticias del país, no ha cambiado nada…

Sábado 11 de junio de 2010 Santiago de Compostela – Puertollano

Hoy me levanto más tarde, desayuno en las calles de Santiago y me dirijo a encontrarme con Javi y Chema, con los que he quedado para asistir a la misa del peregrino, como no llegan y por miedo a que cierren las puertas de la Catedral decido entrar, los veré después.

La misa del peregrino, para los peregrinos, por lo menos para este peregrino que escribe, es algo muy especial, sobre todo cuando escuchas del oficiante:

“Desde León, un peregrino de Ciudad Real”

Me hubiese gustado más que hubiera dicho de Puertollano, pero solo nombran la provincia…

Misa del Peregrino
También me siento orgulloso de que el botafumeiro, hoy, se mece en nuestro honor, en honor de todos los peregrinos.

Durante la misa se suceden pensamientos y sensaciones, recuerdos para mi familia, ruegos para que nos vaya bien, recuerdos y deseos de bien para mis amigos y para los peregrinos que están de camino.

A la salida de la misa me encuentro con Javi y Chema, solo un momento para despedirme, tengo que recoger el coche que me llevará de vuelta a casa, como de una forma frugal, voy al hostal y cargo las cosas en el coche y me pongo en camino a Casa.

He terminado mi aventura.

HE PEREGRINADO A SANTIAGO en bici… y me ha encantado.

Peregrino a Santiago

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